No es que les tenga que sonar sus caras, ni tan siquiera saber quienes son, porque para eso estamos aquí. De entrada diríamos que son dos tipos elegantes, maduros... sí, pero con mucha clase, ¿no creen? Además destacaríamos que pueden presumir de inteligencia -no son habladurías, lo han demostrado- de poseer el don de la observación, de tener un instinto sabueso como nadie y sobre todo y ante todo, de contar historias que no podrían contar de no haber estado allí. Tema importante este. Es de imaginar que, alguien más ducho en palabras, tendría otros adjetivos calificativos para presentar el perfil de los llamados padres del Nuevo Periodismo. Claro, que este concepto en el siglo veintiuno no hace otra cosa que levantar sospechas. Tranquilicense amigos, esto fue cuando las máquinas de escribir hacían ruido, en la atmósfera de las redacciones se aspiraba el humo que salía de los cigarrillos y los periodistas hablaban entre ellos.
¡Oh, Dios mio! Pero... ¿Cómo es posible?,¿no tenían twitter?, ¿ni facebook?, ¿ni wasap?, claro que no disponían de todos esas plataformas, pero ya ven, sobrevivieron contando múltiples historias que nos llevaron a sitios interesantes y lo mejor, ¿saben qué? Que ellos estaban allí, fuera de las redacciones, seguramente con una pluma y un papel. Sí, Koldo, una idea romántica, pero maravillosa, ¿no crees?, por cierto, no les he presentado, hablo de Ton wolfe y mi recomendación, la palabra pintada;¿Quién teme a Bauhaus feroz? y Gay Talese, Retratos y encuentros. No se lo pierdan, como diría Mickey Mouse en la serie de dibujos animados, no se vaya todavía, aún hay más. Disfruten de las lecturas si es que todavía no lo hicieron.

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